Sebastián Iglesias. Abogado y director de Giro País. (Vía El
Mostrador)
Estos días Santiago tuvo un cariz distinto. Por primera vez
en 50 años la derecha eligió un Presidente de sus filas. En las calles se
escuchaban los bocinazos de quienes habían esperado todos estos años para
celebrar. Entre ellos no sólo estaba el 40% que había votado históricamente por
Chile cambió radicalmente en 20 años. Pasamos de ser un país excluido, al mejor del curso y, de a poco, a un buen compañero. Pasamos de ser un país con complejos, a un país orgulloso de sus éxitos. Entendimos que era el tiempo de los derechos. Comprendimos que podíamos triunfar con sacrificio y esfuerzo. Pasamos de exigir coberturas sociales a pedir protección social y calidad en las prestaciones. Nos pusimos más liberales, pero revalorizamos a la familia. A medida que buscábamos individuación nos asociábamos para conseguir nuestros objetivos. Queríamos calidad, dignidad y apoyo al mérito. Chile se transformó en un país de emprendimiento e innovación.
He visto a muchos buscar explicaciones. Miré asustado como algunos buscan culpables. Ojalá se deje de mirar a Chile desde el ombligo de los partidos. Ha llegado la hora de que muchos den un paso al lado. El Chile del Bicentenario necesita intérpretes del Bicentenario. Es la hora de recoger el espíritu y el testimonio de nuestros grandes líderes y de aquello que fuimos capaces de hacer por Chile, pero ahora para seguir transformándolo. Se debe liderar en el futuro un país que busca respuestas asociadas a su calidad de vida, la protección medioambiental, la calidad de los servicios públicos, la defensa del consumidor y sobre todo el bienestar colectivo. Un país que más que progresista o conservador, es un país de gente trabajadora, emprendedora, prudente, solidaria y que quiere ver en sus líderes el mismo espíritu. Que quiere ver a una colación de gobierno amplia y con oferta de futuro. Eso es lo que representó el trabajo comunitario de Orrego, Tohá y Lagos W., que esperamos sea la semilla de una nueva coalición para a un nuevo país. Una generación que se haga cargo del cambio climático de nuestra sociedad.
Resuena en mi mente un recuerdo de mi infancia. Tenía 11 años cuando descendió la “U”. Lo hizo más por errores propios que por la habilidad de los rivales. A esa precoz edad sentí que perdía todo. Lo único que atiné a corear en el estadio fue el himno de una pasión: “volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser grandes…”. Una temporada después estábamos otra vez en primera y cuatro años más tarde con un nuevo equipo y una nueva mística; ganamos el torneo nacional. Es hora de empezar a entrenar.





Por
Por: Ernesto Evans, Director Giro País
Por Sebastián Iglesias,
Director Ejecutivo Giro País.



















El tiempo de callar....
Ciertamente es tiempo de callar, reflexionar, meditar y analizar. El futuro se muestra borroso para quienes hemos formado parte del exito concertacionista, sin embargo, llegará la hora del actuar. y cuando eso suceda no podemos permitirnos no estar a la altura de nuestros propios desafios ideologicos.
Un gran abrazo Sebastian.
ps: Muy mal el apartado futbolero, se despide con mucha molestia un hincga cruzado.