
Por Carlos Portales, director ejecutivo Giro País
En las recientes elecciones municipales, de los 12 millones de chilenos que por edad pueden sufragar, sólo 8 millones estaban inscritos y de ellos sufragaron válidamente apenas 5,6 millones. Si continua esta tendencia, por el próximo presidente solo se requerirán 2,8 millones de votos, es decir el 23% de los chilenos sobre 18 años. Otro 20% aproximadamente votará por el candidato contrario, un 32% no votará aún cuando podría hacerlo y el restante 25% de chilenos mayores de edad no está inscrito en los registros electorales. Estos últimos son mayoritariamente jóvenes que nunca han votado y que evidentemente no tienen gran interés en hacerlo. Nuestra juventud entre 18 y 35 años prácticamente no está representada en el padrón electoral.¡Qué democracia es esta!
Frente a esta preocupante realidad que cuestiona severamente la representatividad de nuestra democracia, uno esperaría un apoyo unánime a la inscripción automática y el voto voluntario (IAVV) para reducir al máximo las "barreras a la entrada" a la expresión electoral de los chilenos. Error!, No todos están de acuerdo. El 18 de marzo de este año se aprobó "en general" con 64 votos a favor y 50 en contra (17 de RN y 31 de la UDI) con plazo para presentar indicaciones. El 20 de mayo se le retiró la urgencia quedando desde entonces sin fecha para seguir el trámite. Recientemente, bajo el liderazgo de algunos ingenieros electorales de la UDI, representantes de esa tienda se demoraron sólo minutos en rechazar el lunes la propuesta de Sebastián Piñera por la IAVV, lo que desde luego muestra la incapacidad de generar acuerdos esenciales dentro de esa coalición. Los argumentos esgrimidos para tal negativa es que no es bueno alterar el padrón electoral en un clima eleccionario y que los jóvenes ya han hecho una elección por no inscribirse, debido al descontento y rechazo que les provoca la política Es la expresión concreta del ¡No estoy ni ahí!.
Desgraciadamente esta explicación confunde causa con efecto. Precisamente por que los jóvenes no se animan a inscribirse y luego a optar voluntariamente por el voto, hay que reencantarlos con la política. El país y particularmente la clase política tienen una deuda histórica con los jóvenes de Chile. La falta de conexión con sus problemas, el abandono de la educación, las tasas de desempleo juveniles siempre mayores que el promedio nacional y, en definitiva, la falta de generación de oportunidades, han logrado exitosamente alejar a los jóvenes de la política. Como sociedad tenemos el deber de revertir el daño causado a nuestra democracia. Primera estación: aprobar la IAVV. Luego debieran podrán venir cosas mayores.
Por otra parte, no entiendo porque los parlamentarios de la Alianza le tiene tanto miedo a la IAVV, cuando las cifras muestran una y otra vez que los jóvenes no inscritos y en edad de votar están mayoritariamente por el candidato de la Alianza (encuesta Giro País oct. 2008). La oposición, incluso sin un proyecto claro de gobierno, sino más bien esperando los errores no forzados del adversario es percibida como el mal menor frente a la Concertación, la que definitivamente no tiene proyectos, está agotada, envuelta en luchas intestinas y sin capacidad para plantear una renovación de sus liderazgos.
Por último, por estética, ¿habrá algo menos presentable, menos estimulante, menos épico y motivante que negar la IAVV?, que no hace sino abrir opciones, facilitar oportunidades para recuperar el interés y protagonismo de nuestros jóvenes en las decisiones de su propio futuro. La gran lección que nos dejo Obama -del que desesperadamente tratan de disfrazarse algunos de nuestros políticos- es la capacidad transformadora que tienen los sueños, especialmente aquellos que nos invitan a colaborar y participar en la construcción de un nuevo país.






Por
Por: Ernesto Evans, Director Giro País
Por Sebastián Iglesias,
Director Ejecutivo Giro País.



















I. V. V. V.
¿Qué es lo que se pretende lograr conla I.A .V.V?, ¿Qué más personas participen del proceso electoral o que exista la libertad de decidir voluntariamente si participar o no?
Probablemente el carácter voluntario del voto, generará un clima de libertad de participación en los ciudadanos, quienes ya no verán estas instancias como un proceso obligado, y esto influirá positivamente en la participación electoral, pero que pasa en el siguiente caso:
Vocales De Mesa.
Es clásico enterarse por la prensa, de casos de detenciones a quienes se niegan a participar como vocales de mesa (http://teletrece.canal13.cl/t13/html/Noticias/Chile/246533.html , http://www.cambio21.cl/noticia.php?noticia_id=9067&categoria_id=61), por otra parte, la ley contempla un periodo de excusas para quienes no puedan cumplir con esa obligación, pero estas deben ser justificadas, y no existe la posibilidad de negarse a participar solamente por voluntad propia.
Una inscripción automática expone "automáticamente" a este tipo de sanciones a quienes, que por decisión voluntaria, no quieren participar en procesos electorales, es por ello que, una eventual inscripción automática debería garantizar la libertad de decisión en este sentido.
Actualmente, la inscripción voluntaria, garantiza la exclusión total y sin sanciones, para quienes no quieren participar en procesos electorales.
Es por esta razón, a mi parecer, que no es tan obvio apoyarla I.A .V.V. a menos que esta garantice la libertad de decidir sin sanciones el no querer participar como vocal de mesa. De lo contrario sería más lógica la I.V .V.V (Inscripción Voluntaria y Voto Voluntario)