Son una plaga. Están por todos lados; en los cables del tendido eléctrico, en las “palomas” callejeras inundando las veredas y las esquinas a riesgo de algún accidente, en gigantografías los más adinerados exhibiendo sonrisas prefabricadas y frases amistosas por doquier. Haciendo el ridículo y arriesgando querellas en You-Tube o atentando contra la privacidad en Facebook al saturar con información de actividades que nadie se dará el tiempo de leer. Desafiando el pudor y buen gusto con jingles radiales que perfectamente recordarían la oferta de dentífricos o papel higiénico hace medio siglo, salvo por el reggaetón de fondo. Brotan de la nada como si fueran esos parientes lejanos que no vemos nunca, que aparecen sólo para los matrimonios y funerales. Llegaron para protagonizar un gran espectáculo en donde lo menos relevante es informar a los ciudadanos sobre sus diferentes proyectos políticos e ideas de país... Son los aspirantes a futuros alcaldes y concejales, una troupe freak dando un espectáculo ciertamente lamentable.
¿SUEÑO O PESADILLA?... LO PREDIJO EL TATA COLORES
Tardó pero se cumplió por fin uno de los megalómanos sueños que inspiró por décadas al general Pinochet -a parte de querer terminar con el comunismo mundial-, habitar un suelo cuya democracia se jacte de no tener partidos políticos; o al menos que su existencia no sea necesaria como hecho de realidad para que los ciudadanos ejerzan su voluntad soberana mediante el voto.
La recién inaugurada campaña municipal dejó al descubierto un fenómeno de marketing político que en el subtexto refleja un complejo trasfondo de desvalorización democrática. Se abrió campo a una nueva y más amplia d-e-s-c-o-n-c-e-r-t-a-c-i-ó-n nacional: ningún candidato a alcalde o concejal de los pactos oficialista y de derecha (los mayoritarios) parece ser militante de partido. Así se desprende de este bombardeo de publicidad engañosa. Otro síntoma de una sociedad de avestruces que esconden la cabeza para no aceptarse como son. Un país en donde el gobierno se jacta de estar pronto a debutar con la ley de transparencia administrativa y que al mismo tiempo avala en silencio este doble juego de candidatos que ocultan el atributo principal por el que detentan la condición de tal: ser miembros de la clase política como militantes activos o bien independientes periféricos patrocinados por los distintos partidos políticos legalmente inscritos en Chile. Una vergüenza y a la vez un acto que lesiona el derecho al voto informado.
Pero por qué las colectividades escogieron esta estrategia de desinformación. Sencillamente por relajo ideológico, por pérdida de sentido de sus proyectos-país, por no interesarse en sumar nuevos militantes que refresquen sus filas sino sólo captar electores y porque la democracia municipal es vista como la de menor rango e incidencia en el poder real. Algo así como una “revista preparatoria” de la presidencial y parlamentaria para sopesar la fuerza de negociación de los precandidatos y sus respectivos protocolos de bajadas.
En esta competencia suele debutar la “carne de cañón” de clase política que está partiendo o la que no alcanzó a llegar a un ministerio o un sillón en el Congreso; o bien en donde se reciclan los dirigentes en declive para obtener un premio de consuelo que les mantenga “visibles”. También es un microespacio que los caudillos comunales usan para perpetuarse en sus cargos.
EL MAPA COGNITIVO DEL NUEVO ZOOLÓGICO COMUNAL
Esta práctica de reproducción del poder municipal -o bien como diría Norbert Elias, una modalidad configurativa del espacio político local con particulares interdependencias de actores dentro del juego institucional- no es otra cosa que expresión de la fiebre de las estrategias de partidos venidos a menos, sin discursos, desideologizados, técnico-electorales o catch-all parties (“atrápalo-todo”, en lengua castellana). Colectividades que seleccionan y ofrecen sus candidatos bajo criterios del más diverso tipo:
a) Los Heráldicos/autoreproductivos que corresponden a miembros de la elite, sea como parientes de notables que detenten sus mismos apellidos (cuñados, esposas, hermanos, tías, primas, sobrinos, hijos, yernos, etc.). Zaldívar, Lavín, Jiménez, Pinochet, Viera-Gallo y otros.
b) Los Gato por liebre, formado por desconocidos que puedan asociarse rápidamente a nombres de personajes famosos, fáciles de retener (como sucede con el escritor Gabriel García Márquez) o que por la alcurnia de sus apellidos pueden pasar por lo que no son (como un Lira por el Juntos Podemos para Providencia).
c) Los Humorísticos/egocéntricos, como los que se amparan en slogans, recreaciones o jingles chistosos para revestir su ego con el talento ajeno. Baste recordar al “Cornejo de la Suerte” en Recoleta (que sucumbió víctima de su propia “mala pata”) y ahora el RN aspirante a edil por Quilpué, que por dárselas de Freddie Mercury tercermundista arriesga ser “Campeón ganador” de una querella por violar la propiedad intelectual del grupo Queen.
d) Los Mediáticos/reinventados como pseudo famosos del mundo del espectáculo, actores, actrices (Calderón), gente de televisión, del mundo deportivo (Isella, Mimiça), profesionales que hayan logrado notoriedad pública mediante roles específicos como abogados de causas de renombre (Morgado, Gutiérrez).
e) Los Retóricos/cosistas, como es el caso de Zalaquett y la creativa mofa que sufrió en la marcha del orgullo gay -el mismo fin de semana en que salió a hacer campaña vacunando mascotas, después de sondear con su empresa Captiva las necesidades de su electorado-, en donde se le mencionó en diversos carteles bajo el juego de palabras como “Zalaqueer” (aludiendo al término “queer” empleado en las batallas por la reivindicación homosexual, en contraposición a su militancia UDI, generalmente distante de este tipo de movimientos).
f) Los Testigos/religiosos cuya condición de “pariente pobre excluido” ha mutado a la de convidado de piedra o hijo pródigo bajo el cálculo electoral del mal menor, para tratar de subirlos a la mesa con el beneficio de la omisión de uno de los pactos mayoritarios.
g) Los Neo-Catapilcos que debutan en la lides como ex-concertacionistas de avanzada. La única duda es hacia dónde se encaminan con esa estrategia nacida de grandes mecenas del mundo progresista free-rider si les llega a ir mal.
h) Los Clónicos/figurativos que poseen como gran atributo ser semejantes físicamente a quienes quieren relevar (como el UDI que en Estación Central es idéntico al ex edil, Hasbún, o el elegido para disputarle el trono de Pudahuel a Carrasco, también calvo, barbón y colorín).
i) Los Escolares/vuelta a clases, que valiéndose del don de la ubicuidad pudieron conciliar todas sus labores en el ejercicio de sus cargos y a la vez completar sus estudios básicos y secundarios en acelerados planes ultra-pack (hasta 9 en uno), como lo requería la ley.
j) Los Rebeldes/sin causa, alcaldes salientes que asustados por la pérdida del patrocinio de sus colectividades optaron por ir por la libre, correr con colores propios y hacer oídos sordos a las amenazas emergentes.
UN BALANCE ALGO ODIOSO
Sin duda que estas categorizaciones no se habrían dado si la competencia se desplegara con armas de contenido en vez de artilugios marketeros, esforzándose por abrir espacios ciudadanos a la reflexividad democrática . Pero la suerte está echada y hay que asumir que esta campaña no es más que una confrontación de desconocidos vendedores de tickets para una rifa, llamada Presidencial-Parlamentaria 2009.
Vistas así las cosas, ¿cómo se puede conquistar el voto más allá de las fronteras implícitas del potencial electoral de cada partido -sobre todo con un padrón envejecido y de comportamiento estanco en el tiempo- sino renunciando a esta información relevante y optando por presentar a estos aspirantes al poder local como simples ciudadanos capaces de convocar por atributos secundarios? Pasa a ser clave cualquier hecho que instale rápidamente a los candidatos en la memoria de los electores, como si se duerme en baby-doll negro o con pijama de Hello Kitty rosado; si se tiene un tatuaje en el coxis o un aro en la ceja; si salió en la foto con Alvear, Frei, Lagos o Insulza (o con más de uno)...
Todo lo anterior en vez de aclarar cómo y quién paga sus campañas; cuánto va a gastar en propaganda impresa o radial, cuánto en puerta a puerta; cuántas instituciones, empresas o dueños de estas lo respaldan. Todos estos datos quedan fuera de la agenda de los medios, inclusive de los programas de tv, que prefieren perder el tiempo en jugar a la trivia con los candidatos para que respondan ¿cuánto pesa la cruz del templo Votivo de Maipú? o ¿cuántos logos de animales tiene el escudo de La Florida?, con una conductora que más parece la “vieja chica y matea del curso” empeñada en sacar pica y no en mostrar cuánto piensan y qué quieren hacer los aspirantes al poder local si son elegidos. De este modo, nunca se podrá resolver cuestiones como la disociación de las políticas públicas centrales versus la conformación dispar de los municipios, en donde muchas veces las iniciativas legales o los planes gubernamentales -que se impulsan con la mejor de las intenciones- terminan teniendo un impacto negativo en algunos municipios porque sus demandas reales son otras.
No es de extrañar que los jóvenes sigan automarginándose mientras la clase política adulta y de la tercera edad no haga todo lo posible por sincerar los espacios de participación institucional y se resuelva a aprobar una ley que permita la inscripción automática y voto voluntario.
Ese es el país real, el que pone hoy a prueba a 345 comunas que verán cómo la gente el 26 de octubre celebra victorias o justifica derrotas. Mientras que al día siguiente dará inicio a un nuevo y reñido ciclo electoral presidencial en donde lo menos relevante será hablar de los recién elegidos.






Por
Por: Ernesto Evans, Director Giro País
Por Sebastián Iglesias,
Director Ejecutivo Giro País.



















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